Sabía Que Su Bebé Viviría 15 Horas Pero Lo Tuvo Para Salvar Otras Vidas

Abbey Ahern de 34 años y su esposo Robert, estaban ansiosos por la llegada de su bebé. Lamentablemente, las cosas no resultaron como ellos esperaban y quedaron destrozados cuando su médico de cabecera les informó cuando la bebé tenía 19 semanas de gestación, que Annie no viviría. La bebé sufría de una enfermedad terminal llamada anencefalia, un defecto congénito que impiden la formación del cráneo, causando la ausencia de parte del cerebro y provoca anomalías en los rasgos faciales entre otros síntomas.

 

En Estados Unidos se puede dar termino a un embarazo en situaciones como estas, especialmente si la bebé lograba sobrevivir el parto, no viviría más de 15 horas. Sin embargo, la pareja optó por no interrumpir el embarazo.

 

La pareja decidió seguir con el embarazo y así conocer a su hija, luego de su fallecimiento donarían los órganos a otros bebés que los necesitaran. La donación entre bebés se da muy pocas veces, a pesar de ser muy necesaria y Abbey junto a Robert eligieron honrar la vida de la pequeña Annie de esta maravillosa manera.

“Es lo más difícil que he hecho en mi vida, pero pudimos ver la belleza de este acto a pesar de todo el dolor que sentíamos. El proceso de donar sus órganos fue increíblemente sanador para mí, el hecho de saber que mi bebé podrá salvar otras vidas”, aseguró la madre.

 

La pareja tiene dos hijas, Dylan y Harper de siete y cinco años respectivamente, quienes disfrutaron de su pequeña hermanita Annie el poco tiempo que estuvo viva. Abbey aseguró que sin el apoyo de su esposo, su familia nunca hubiese sido capaz reponerse de este trágico evento.

“Todo se sentía muy imposible. Si no hubiese sido por mi esposo y nuestra enorme red de apoyo creo que la historia de Annie hubiese sido totalmente distinta. Mucho más trágica e insuperable”.

 

Luego de 14 horas y 58 minutos, el corazón de Annie dejó de latir. Desafortunadamente , sus órganos no pudieron ser donados debido a un bajo nivel de oxígeno en ellos, pero fueron entregados a distintas facultades para que ayuden en los estudios que se realizarán en el área de neonatología.

“Sabíamos que su vida tenía un propósito, incluso si su vida no había sido hecha para este mundo”

La fotógrafa profesional Sarah Libby estuvo en el parto para retratar este bello momento y hacer que de alguna forma perdurara en el tiempo. Las imágenes capturadas muestran la emoción con la que fue recibida Annie y la sensación dulce y agraz que dejó en los padres de Annie.

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Ya han pasado algunos años desde el fallecimiento de Annie y actualmente la pareja tiene una nueva hija perfectamente sana: Iva, de dos años, a quien concibieron 6 meses después de la muerte de su recordada hija.

“Annie no era para nosotros. Su historia debía ser compartida y eso es lo que espero hacer hasta el día que me muera”.

Un hermoso gesto el de estos padres que quisieron solidarizar con otros bebés pese a la enorme tristeza. Comparte esta historia.

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