Este Médico Usó Bebés Para Su Espectáculo En Un Parque De Diversiones. Les Salvó La Vida

Martin Couney es un personaje controvertido. Algunos lo aman y otros lo rechazan por “raro” e “inmoral”. Pero lo cierto es que salvó la vida de varios bebés gracias a una idea poco convencional.

“El médico de la incubadora” fue el apodo que recibió, gracias a que salvó a docenas de bebés prematuros entre 1900 y 1940 en Estados Unidos.

 

En aquella época, los bebés que nacían antes de completado el tiempo normal de gestación eran considerados inferiores y, si la familia deseaba salvarlos, tenía que pagar costosos tratamientos.

Obviamente quienes podían acceder a ellos eran los más acaudalados, y los padres más humildes debían resignarse a dejar morir o abandonar a sus recién nacidos.

 

Lo que hizo Couney fue modificar varias incubadoras para instalarlas en uno de los parques de Coney Island. Creó una fachada llamativa y colgó un letrero que decía “Todo el mundo ama a los bebés”.

De esta forma, creó una atracción donde la gente podía entrar a verlos y conmoverse pagando una entrada de 25 centavos.

 

Todo el dinero recaudado iba destinado a cubrir los gastos necesarios para mantener a los niños con vida: toallas, medicinas, mantas, etcétera.

El mundo de la medicina lo calificó como “un hombre de show” y rechazaron su iniciativa por inmoral, anti ética y deshonesta. Pero él continuó con su actividad hasta que los bebés tuvieran mejores oportunidades de supervivencia.

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Para mucha gente, Couney es un pionero de la construcción de incubadoras. Pero para Beth Allen es el gran héroe que le salvó la vida. Ella fue uno de esos bebés.

 

Así lucía la atracción.

Y así eran las incubadoras.

 

La historia ha juzgado a Couney de forma ambigua, pero ya ha pasado demasiado tiempo como para averiguar cuáles fueron sus reales intenciones.

Lo cierto es que salvó la vida de varios bebés, como Beth, y ellos le estarán agradecidos por siempre.

 

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