Habla La Madre Del Niño Que Se Perdió En India Y Encontró A Su Familia Con Google Earth

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La conmovedora historia de Saroo Brierley se ha hecho conocida gracias a su libro autobiográfico (“El largo camino a casa”) y, más popularmente, gracias a la cinta llamada “Lion” y que está nominada al Oscar como mejor película.

Saroo, con sólo 5 años, se perdió en su nativa India y acabó siendo adoptado por una pareja australiana sin volver a ver a su familia.

Pero gracias a que nunca olvidó de dónde venía, se ayudó de Google Earth para reconocer su antiguo barrio y logró reunirse con su madre biológica en 2012.

 

Ahora, la misma mujer, llamada Fatima Munshi, habló con el MailOnline sobre lo que significó ese cuarto de siglo sin su hijo:

Morí un poco cada día de esos 25 años sin él. La vida parecía tan incompleta y dolorosa sin él. Lo busqué por todas partes, pero nunca lo encontré (…) Siempre supe que estaba vivo.

Brierley nació con el nombre de Sheru Munshi Khan, pero gracias a su voz infantil que parecía decir “Saroo”, lo bautizaron de esa forma en el orfanato hindú donde se refugió antes de ser adoptado.

 

Luego de tantos años, la madre no había perdido las esperanzas de encontrarlo. Pero su intensa labor de criar a los dos hijos que aún tenía e casa le impedía alejarse mucho en la búsqueda. hasta que un día la noticia llegó:

Estaba lavando los platos en casa de alguien cuando una vecina llegó corriendo y gritando que “mi hijo estaba en casa”. Le grité por tratar de hacer una broma con algo que afectaba tanto mis emociones, pero me sacó a tirones de la casa y me llevó hasta donde él estaba.

Luego de tantos años, Saroo no reconoció a su madre. Pero ella lo supo al instante:

Cuando lo vi me quedé paralizada. Sus ojos eran los mismos, la cicatriz en sus rente lo decía todo. No necesitaba más indicaciones de que mis plegarias habían sido escuchadas. Lo primero que él dijo fue ‘Ma’ y entonces nos abrazamos por horas. No hablamos, sólo nos abrazamos. Entonces mis vecinos empezaron a celebrar.

 

Solía hacer travesuras, pero era extremadamente afectuoso con todo el mundo. Solía mendigar en los trenes junto a sus hermanos porque sobrevivimos el dinero que ganaba sola desde que su padre nos dejó. Estoy tan feliz de que su amor por su familia no haya cambiado. Me siento orgullosa de decir que es mío.

 

Tanta fe tenía esta madre, que se negó a irse a vivir con su hijo mayor en un mejor barrio porque creía que su hijo aún podría regresar. Hoy ha hecho las paces con el destino y la familia de su hijo:

Quiero agradecer a la familia Brierley por criar a mi hijo tan bien. Ha hecho tanto con su vida y es todo gracias a esta afectuosa pareja. Estoy feliz de que Saroo no sólo tiene una, sino dos madres que lo aman muchísimo.

Sin embargo, según cuenta, todavía le cuesta aceptar que su hijo viva en otro país (lo que implica una relación a distancia con ella), pero se mantienen comunicados constantemente gracias a la misma tecnología que los reunió: el Internet.

 

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