Un Niño Enfermo Terminal Soñaba Con Conocer A Santa Claus. Cuando Lo Vio, Murió En Sus Brazos

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En la víspera navideña, muchas tiendas o lugares suelen decorar con motivos relativos e incluso contratan a personas que se disfrazan de Santa Claus para divertir a los niños y fotografiarse con ellos.

Esta es una de las atracciones favoritas de los niños, pues pueden conocer a Santa, pedirle directamente un regalo para Navidad y llevarse una foto de recuerdo.

Eric Schmitt-Matzen es un hombre de 80 años que hacía ese papel de Santa Claus en Tennessee, para cumplir el sueño de miles de niños que desean hablarle y abrazarlo.

Siempre había recibido a niños que corrían a sus brazos y le contaban sobre su vida y qué querían para Navidad. Hasta que recibió una llamada que lo hizo correr a él al hospital.

 

Fue una enfermera que le pidió acudir a visitar a un niño enfermo terminal que soñaba con conocer a Santa Claus. Su visita era urgente, porque al pequeño, de sólo 5 años, le quedaba poco tiempo de vida.

Cuando llegó al hospital, la madre del niño le entrgó un juguete para que Santa se lo diera como regalo. El ambiente era demasiado triste. “Les dije a todos: ‘si creen que no se controlarán, por favor, salgan. Si los veo llorar, me quebraré y no podré hacer mi trabajo'”, contó Eric.

 

Cuando los padres dejaron la habitación del hospital, Eric entró y vio al pequeño tan débil que pensó que estaba a punto de quedarse dormido. Se sentó en su cama y le preguntó si era verdad que extrañaría la Navidad. Le dijo también que era una fiesta que no se podía perder, porque él era su ayudante principal. El pequeño sólo pudo mirarlo antes de tomar su regalo, que apenas pudo abrir. Entonces le sonrió a Eric y le contó que iba a morir.

“Dicen que me moriré, ¿cómo puedo saber dónde iré cuando me vaya?”, le preguntó el niño.

“Cuando llegues ahí”, le contestó Eric, “les dirás que eres el ayudante principal de Santa y sé que te dejarán entrar”.

El pequeño abrazó a Eric y le dijo: “Santa, ¿puedes ayudarme?”.

Fueron sus últimas palabras.

Eric siguió abrazándolo hasta que los padres del pequeño, que miraban por la ventana de la habitación, supieron lo que había pasado y rompieron en llanto. El pequeño había fallecido.

“Cuando sentí que la vida lo había dejado, miré hacia arriba con lágrimas corriendo por mi cara”, le contó Eric a la BBC, “después miré por la ventana, y ahí fue cuando su madre empezó a gritar y llorar”.

 

Eric abandonó la habitación para dejar al pequeño con su familia. Se fue rápidamente y la pena lo inundó. Se fue llorando todo el camino a su casa.

Incluso se cuestionó seguir trabajando como Santa, pero luego recordó que el motivo por el que lo hacía era ver felices a los niños. Y eso fue lo que había hecho ese día: hacer feliz a un niño antes de que se marchara al cielo.

 

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