Viajaron Por Europa Pidiendo Un Hijo En Cada Iglesia Que Veían. Al Volver, Sólo Podían Llorar

Enlace Patrocinado

Steve y Greisse son una pareja colombiana que se conoció en su país natal. Estban muy enamorados cuando recibieron la noticia de que Steve sería trasladado por trabajo a Vancouver, Canadá.

Fue entonces cuando tomaron la decisión, y una linda noche estrellada celebraron su matrimonio junto a todos sus seres queridos.

Se amaban intensamente y estaban llenos de felicidad e ilusiones: era el primer día de su historia juntos, el primer día de esta nueva familia.

 

Ya en 2015, la pareja empezó a tener ganas de “agrandar la familia”. Pero el bebé nunca llegaba.

Temerosos, fueron a chequearse al médico y descubrieron que ambos estaban sanos, por lo que no debería haber sido mayor problema quedar embarazados. Sin embargo, los meses pasaban y todos los test salían negativos.

Las ganas de ser padres se volvieron un estrés y una ansiedad que empezó a afectar la relación, y empezaron a discutir.

“Cada mes era una desilusión al ver pruebas negativas”, cuenta Greisse Adames. “Mi esposo decidió llevarme de viaje a Europa para relajarnos y descansar del estrés, y de paso, tratar de recuperar la confianza nuevamente en nuestro matrimonio, ya que estábamos teniendo discusiones constantes”.

 

Steve no quería que esto siguiera pasando, así que le propuso a Greisse agarrar las maletas e irse a Europa. Ella cuenta sobre el viaje:

El viaje fue un sueño: visitamos París, Roma, y tomamos un crucero por Croacia, Turquía y Grecia.  Ahí conocimos personas maravillosas con las que aún mantenemos contacto. Disfrutamos, reímos, conocimos, paseamos, y… nos volvimos a unir y encantar, como el primer día.

 

A pesar de la emoción del viaje, nada los podía distraer del asunto que los había llevado ahí en primer lugar: tener un bebé.

Europa está lleno de basílicas e iglesias y, como Greisse y Steve son personas de mucha fe, decidieron hacer una pausa en cada una de ellas para prender una vela y pedir la llegada de ese hijo que tanto añoraban.

Decidieron encomendarse al Arcángel San Gabriel, a quien le pidieron con sorprendente fe que les diera la dicha de ser padres. Y en retribución, ellos le pondrían su nombre al retoño: Gabriel si era niño, Gabrielle si era niña.

 

Cuando llegaron a Turquía, un guía turístico los llevó a conocer la casa de la Virgen María en Éfeso. Ahí fue cuando Steve y Greisse decidieron prender una vela como siempre. Pero Greisse no pudo contener la emoción que le producía el simbolismo del lugar, y pidió su deseo entre gruesas lágrimas.

Ella lo cuenta con sus palabras:

Esta fue una sorpresa inesperada, ya que soy Mariana y jamas pensé visitar la casa donde vivió nuestra madre y donde ascendió al Cielo. En esta visita, algo extraño me sucedió.

Al entrar a esa casita pequeña y muy estrecha, mis ojos se llenaron de lagrimas y mi corazón se rompió en mil pedazos. No podía parar de llorar. Sentí una tristeza tan profunda y no me sentía digna de estar ahí. Fue una sensación demasiado extraña pero a la vez hermosa.

Ahí en esa casa, encendimos una velita juntos como petición a nuestra venerada Virgen María, pidiéndole la dicha de ser madre así como ella lo fue.

 

Al día siguiente de terminado su viaje por Europa, Greisse le comentó a su esposo que si lograban quedar embarazados, tenía que pasa esa semana pues estaría ovulando. “Toca aprovechar”, le respondió Steve, entre risas.

Estuvimos solo esa noche juntos, una sola noche… Luego llegaron mis papás de visita desde Colombia y tuvimos otras cosas que hacer y preocupaciones. Pero, esa única noche, tuve el sueño más extraño…

 

Esa noche, Greisse soñó que dormía y tenía un sueño. En ese segundo sueño, un hombre de cabello despeinado y barba le decía: “en estos momentos estás embarazada. Tendrás un hijo varón y su nombre será Emmanuel”. Ella le preguntaba por qué Emmanuel, si había prometido ponerle Gabriel y, además, no le gustaba ese nombre.

Cuando despertó, le contó a su esposo del sueño e inmediatamente buscó el significado del nombre que le había dicho la persona en su sueño. Lo que halló, le heló la sangre: Emmanuel significa “enviado de Dios”. Esa misma noche, Greisse había quedado embarazada:

Al mes siguiente no me llegó mi periodo, así que me hice una prueba de embarazo, pero salió negativa, como siempre pensé: ‘ok este mes tampoco fue’. Durante las siguientes semanas, empecé a sentirme enferma del estómago, todo lo que comía me caía mal y pensé que tenia problemas de colon.

Una mañana cualquiera, decidí por simple capricho hacerme otra prueba. Eran las 5:30am y yo era la única despierta. Como siempre esperaba el resultado negativo y estaba entre dormida, cuando vi ese POSITIVO quede en shock…. no podía creerlo, no sabia que hacer y a mi mente solo venia ese sueño que había tenido esa noche donde ese hombre me decía que yo ya estaba embarazada

 

Hoy, esta amorosa pareja está a apenas unos días de tener a su primer hijo, que será un niñito y que se llamará -tal y como prometieron- Gabriel.

 

¡Comparte esta bella historia con tus amigos!

Enlace Patrocinado
Usa este botón para avanzar